Entre marzo y mayo de 2025, más de 4.5 millones de personas en Guatemala y Honduras podrían enfrentar niveles críticos de inseguridad alimentaria, según las proyecciones más recientes de la Clasificación Integrada de Seguridad Alimentaria en Fases (CIF). Aunque las cifras siguen siendo preocupantes, también reflejan una mejora en comparación con los años más duros de la pandemia y los desastres climáticos. Este informe presenta no solo los últimos datos oficiales, sino también un análisis detallado basado en PREDISAN, un sistema de monitoreo que emplea inteligencia artificial para estimar el estado actual de la seguridad alimentaria, incluso cuando no hay datos actualizados disponibles.
PREDISAN transforma más de 100 mil encuestas de años anteriores, junto con señales actuales —como precios de alimentos, condiciones climáticas, menciones en redes sociales y conflictos— en predicciones mensuales que permiten detectar patrones y riesgos emergentes. Gracias a estas herramientas, se identifican tanto los territorios más vulnerables, como Alta Verapaz y Quiché en Guatemala, como aquellos donde se observan mejoras en el acceso a alimentos.
El informe también examina los factores clave que han influido recientemente en la seguridad alimentaria: el comportamiento de los precios, los rendimientos agrícolas, las condiciones climáticas favorables y el aumento del precio del café en mercados internacionales. Sin embargo, alerta sobre riesgos que podrían agravar la situación, como el endurecimiento de políticas migratorias, la caída de remesas y la reducción del financiamiento internacional en zonas rurales.
Perspectiva de la seguridad alimentaria en Centroamérica, es una lectura indispensable para comprender cómo evoluciona la inseguridad alimentaria en la región, anticipar impactos y diseñar respuestas informadas y efectivas.
